La estética ocupa, dentro de la distinción clásica de la filosofía, un lugar inestable. No pertenece del todo al ámbito del conocimiento ni tampoco se reduce a una teoría de la acción. Sin embargo, tampoco puede quedar aislada como una esfera meramente contemplativa. En ese espacio intermedio —donde algo se...
Del peligro de la danza
Una bailarina que baila en público sitúa la cuestión de la belleza en un lugar preciso, allí donde la experiencia individual se expone sin dejar de ser íntima. Su movimiento no es solo una ejecución técnica ni una forma de comunicación dirigida: es, ante todo, la continuación visible de algo...
¿Puede ser el embelesamiento estético opio para el pueblo?
Pues depende de lo que entiendas por belleza. ¿Qué hacemos cuando llamamos belleza a algo? ¿Nos alejamos del mundo o, por el contrario, entramos en él de otra manera? Si la belleza no es una cualidad de las cosas, sino eso que sucede en nosotros —esa erupción que se levanta...
De las visitas, de los reniegos y de la buena vida.
¿Qué es la belleza? La pregunta insiste, pero no se deja fijar. Durante siglos se la ha querido atrapar como cualidad, como propiedad de las cosas o de los cuerpos, como si pudiera señalarse sin fisuras: esto es bello. Sin embargo, la experiencia desmiente esa voluntad de orden. La belleza...
De las hadas que nos visitan, los reniegos y la buena vida
¿Qué es la belleza? Una cualidad propia de algo? que provoca en quién? un agrado, un placer, un bienestar, un olvido de tí, un paréntesis existencial? una anulación completa, aunque reversible según cómo lo mires, de tu cabeza cabal que se supone que no pertenece a un animal? un éxtasis?...
De los monstruos que nos visitan, las disoluciones irreversibles y otras alegrías
Hubo un tiempo en que la belleza conseguía disolver la tristeza. Hoy me pregunto, si todas aquellas veces en que creí haberla disuelto, no fueron, en realidad, simples formas de distraerme de ella. Se me ocurre que cada vez que creí vencerla, no hice más que sepultarla en lo más...
Y la verdad es mentira.
Podría acostumbrarme a tu presencia inquieta y salvaje. Podría ver abrir tus ojos cada día, si quisieras. Podría asumir el riesgo del abismo que me has enseñado. Podría recoger los restos del último naufragio. Podría hacer abono con ellos. Podría amarte sin reservas ni permisos. Podría amarte sin lavarme la...
De una narradora, en absoluto omnisciente, y de Alicia.
Alicia no está enfadada con nadie, aunque apenas salga por la calle. Se pone pantalones que le llegan al ombligo porque detesta que la curvatura de su carne sea cóncava y no convexa. Viste camisetas que dejan dos centímetros de piel al descubierto para que nadie intuya su complejo y...
Del diablo, las ramas y mi voluntad.
Esta noche ha venido el diablo a los pies de mi cama a recordarme la posibilidad del eterno retorno y me he desvelado. Todo va, todo vuelve; eternamente rueda la rueda del ser. Todo muere, todo vuelve a florecer, eternamente corre el año del ser. Todo se rompe, todo se...
De la cama, la enciclopedia y las despedidas.
Subo las escaleras de dos en dos con la sensación infantil de estar a punto de abrir algún regalo cuando, en realidad, solamente voy a meterme en la cama. Abro el nórdico y me introduzco hecha una bolita que frota sus patitas para acelerar el proceso de calentamiento corporal cuando...




